El megaproyecto Vaca Muerta Oil Sur anotó un hito logístico y técnico fundamental en la costa atlántica rionegrina. Esta semana se puso en marcha un megaoperativo en el Puerto de San Antonio Este para la descarga y el acopio de setecientos veintiún tubos de acero destinados a la construcción del ducto marino. Los caños, clave para la infraestructura de exportación de crudo, permanecerán transitoriamente en un predio de diez hectáreas acondicionado dentro de la estación portuaria que opera la firma Patagonia Norte, antes de su traslado definitivo hacia la zona de obras en Punta Colorada.
Los materiales fueron fabricados especialmente por la planta SIAT del grupo Tenaris y cuentan con un revestimiento de alta ingeniería desarrollado por la empresa Socotherm. Del lote total de tubos recibidos, seiscientos cincuenta y ocho unidades están recubiertas con una gruesa capa de hormigón. Este componente pesado es un requisito técnico indispensable para las obras offshore (mar adentro), ya que le otorga al ducto el peso necesario para hundirse, asentarse con estabilidad en el lecho marino y resistir la fuerza de las corrientes subacuáticas. Este tramo submarino será el encargado de conducir el petróleo desde los tanques en tierra hasta las monoboyas de carga.
El arribo de este cargamento coincide con los avances críticos que se vienen registrando en el Golfo San Matías. Las cuadrillas navales ya completaron una fase determinante del sistema de fondeo en altamar frente a Punta Colorada, mediante la colocación de las gigantescas anclas y cadenas que fijarán las monoboyas de exportación en una posición permanente y segura. Desde el Gobierno de Río Negro recalcaron que esta base submarina es el verdadero punto de apoyo de todo el sistema, garantizando que buques tanqueros de gran porte puedan amarrar y cargar el crudo de Vaca Muerta en mar abierto, incluso bajo condiciones climáticas exigentes.
La campaña offshore del VMOS representa una de las operaciones de ingeniería más complejas de la historia industrial de la provincia. Las tareas demandan tecnología de punta, el despliegue de embarcaciones especializadas y un cronograma global de casi doscientos cincuenta días de trabajo en el agua, coordinados por más de ciento veinte técnicos y especialistas. El movimiento portuario actual no solo acelera los tiempos de la obra energética más ambiciosa del país, sino que consolida a la Región Atlántica rionegrina como la gran puerta de salida de la energía argentina hacia los mercados internacionales.

























