Un nuevo y violento episodio de inseguridad sacudió a la ciudad de Allen este lunes por la noche, dejando como saldo a un reconocido empresario del sector frutícola herido y una pérdida económica de gran magnitud. Cerca de las 22:00, la calma en la propiedad de la víctima se rompió cuando el hombre escuchó golpes en una de las aberturas. Al asomarse, reconoció a una mujer que se desempeñaba habitualmente como su empleada doméstica, lo que lo llevó a abrir la puerta sin sospechar que se trataba de una emboscada perfectamente planificada.
En cuanto el propietario franqueó el acceso, la situación derivó en una pesadilla. Detrás de la trabajadora irrumpió un delincuente armado, con el rostro cubierto y una agresividad manifiesta. Sin margen para la negociación, el asaltante comenzó a golpear al empresario en la cabeza con la culata de su arma de fuego, exigiéndole de forma violenta la entrega de sus ahorros. En medio del caos y los gritos, la empleada fue obligada a encerrarse en el baño bajo amenaza, mientras el atacante continuaba el forcejeo con el dueño de casa para doblegar su resistencia.
Tras varios minutos de extrema tensión, el delincuente logró hacerse con un botín compuesto por una suma millonaria en moneda nacional, una cantidad no precisada de billetes de dólares, un cheque, un teléfono celular y una valiosa pulsera de oro. Con el dinero y los objetos de valor en su poder, el autor del robo abandonó la vivienda a pie y corrió hacia un automóvil de color negro que lo aguardaba a pocos metros con el motor en marcha. Según los primeros testimonios, el vehículo desapareció rápidamente de la zona con al menos un cómplice al volante.
La víctima debió ser asistida por personal médico debido a los cortes y hematomas sufridos en el cuero cabelludo producto de los golpes recibidos durante el asalto. Paralelamente, la Fiscalía de turno tomó intervención inmediata en el caso, disponiendo el relevamiento de cámaras de seguridad y la realización de peritajes técnicos en la escena del crimen para intentar identificar a los responsables. La principal hipótesis apunta a una inteligencia previa sobre los movimientos de la casa, en un golpe que vuelve a encender las alarmas en el Alto Valle por la audacia y el nivel de violencia empleado.

























