Las autoridades de salud la provincia iniciaron una investigación profunda sobre una mujer que, desde el año 2020, ejerció la medicina en al menos cuatro centros asistenciales sin poseer, aparentemente, el título habilitante. Según confirmó el Ministro de Salud, Demetrio Thalasselis, la maniobra se habría iniciado en plena pandemia, cuando la urgencia de personal facilitó su ingreso al sistema público en el Hospital Francisco López Lima de General Roca. Con el tiempo, la supuesta profesional extendió su actividad al ámbito privado, cumpliendo funciones en la Clínica Roca, el Sanatorio Juan XXIII y un centro de salud en Villa Regina.
La situación comenzó a generar sospechas entre sus colegas (entre ellas una médica de carrera y muy respetada en la clínica) cuando la mujer intentó acceder a una especialización en Terapia Intensiva. Tras reprobar dos exámenes, abandonó la formación, pero tiempo después apareció con un certificado de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva que aseguraba haber obtenido rindiendo materias de forma libre. Este dato, sumado a dudas sobre su idoneidad técnica, motivó una consulta formal a la Universidad de Los Andes, en Venezuela, institución que supuestamente había emitido su título de Médica Cirujana en el año 2018.
La respuesta de la casa de estudios extranjera fue determinante para el avance de la investigación administrativa. Desde la oficina de registros de la universidad informaron que no existen soportes que avalen el título a nombre de la mujer y que la numeración del diploma presentado no coincide con los folios oficiales de los egresados de aquel año. Ante esta evidencia, la cartera de Salud procedió de forma inmediata a la baja de su matrícula profesional y al inicio de un sumario que busca determinar el alcance de la responsabilidad de la involucrada.
El ministro Thalasselis aseguró que el Gobierno provincial irá «hasta las últimas consecuencias» y que, una vez finalizado el proceso interno, se presentará la denuncia penal correspondiente por el presunto uso de documentación apócrifa y ejercicio ilegal de la medicina. Por el momento, la identidad de la mujer se mantiene bajo reserva por razones legales, a la espera de que la justicia tome intervención directa y se proceda a la formulación de cargos. El caso ha generado una fuerte conmoción en la comunidad médica regional debido al riesgo que implicó su desempeño en sectores de alta complejidad.
Quedan muchas preguntas en cuanto a la rigurosidad de los procedimientos de control para el ingreso de personal de salud. El procedimiento habitual cuando los médicos se reciben es el ingreso a trabajar con un certificado de título en trámite, mediante la presentación del mismo en Salud Publica, y la expedición de una matricula provisoria hasta que, finalmente, le expidan el titulo original y los inscriban en el Colegio de Médicos. Recién en este último momento el médico figura en el registro. La incógnita es si la médica entró a tener ejercicios profesionales con un título provisorio o si las autoridades de control efectivamente le otorgaron una matricula sin certificar completamente la veracidad de los documentos presentados.
Finalmente y lo más preocupante es la amarga interrogación ¿Cuántas personas pasaron por sus manos y cómo están hoy?

























